Peñarol ganó la copa 49 y no la 51

La reproducción pertenece al matutino El País del 15 de noviembre de 1922. De este forma pequeña daba cuenta de “El tema del día” tratado y resuelto en la reunión de la Asociación Uruguaya de Football en la noche anterior. ¿Se imaginan los titulares que se destinaran hoy para anunciar que Peñarol y Central fueron desafiliados de la AUF? En la realidad, la decisión se veía venir; había sido anticipada a los clubes que si violaban los reglamentos el mismo se aplicaría y… esto, será motivo de otra nota posterior.

Al finalizar el partido donde Peñarol se consagró campeón uruguayo de 2017, los jugadores por disposición de vaya uno a saber quién, enfundaron sus torsos con una camiseta amarilla que lucía en su espalda el n.o 51. La pretendida alusión a la conquista del título que llevaría ese número constituye una equivocación histórica que lo único que logra es profundizar la dolorosa grieta que cada día se alimenta con la polémica sobre el decanato, el CURCC, Peñarol y Nacional. Afirmo y paso a explicarlo con los documentos a la vista, que Peñarol conquistó el domingo la Copa Uruguaya n.o 49 en la historia de la Asociación Uruguaya de Fútbol.

EL CISMA: COMIENZO DE LA NOVELA

En la noche del martes 14 de noviembre de 1922, presidiendo el doctor Reyes Lerena y con asistencia de los señores Saralegui, De Vecchi, Magariños, Mibelli, Lúgaro, Rossi, Reyes, Bonnet, Calafat, Fernández, Tejada, Casas, Garzón, Arigón, Bermúdez, C. Martínez, Martínez Vázquez, celebró sesión ordinaria la Comisión de la Asociación Uruguaya de Football en su sede de la avenida 18 de julio 1484.

Se consideraron y resolvieron varios temas. Por ejemplo, los dirigentes dispusieron que la AUF contribuyera con mil pesos para los damnificados en el reciente terremoto en Chile. También decidieron enviar un “scracht” (sic) a La Plata con el objeto de medirse el domingo con un seleccionado de la Asociación Argentina. Este enfrentamiento internacional de selecciones –que se llevó a cabo-, no figura en ninguna nómina de partidos entre uruguayos y argentinos. También fijaron los partidos para el domingo siguiente entre Universal-Wanderers y Charley-Lito, ambos en Belvedere.

Luego, “puesto a consideración el asunto que figuraba en 5.o término en la orden del día, es decir, infracción del artículo 7.o de los estatutos por los clubs Peñarol y Central, hace uso de la palabra el señor Arigón quien manifiesta que a su entender el artículo que debe aplicarse a dichos clubs es el 88.o y no el 7.o. En este sentido hace moción, la que resulta negativa. Hacen luego, uso de la palabra varios miembros, resolviéndose finalmente por gran mayoría desafiliar a los clubs Peñarol y Central”.[1] Así de breve y textual, sin ningún título rimbombante como ocurriría en la actualidad, se informó al público de una decisión que, desde varios meses atrás, venía cayendo por su propio peso.

LA FEDERACION URUGUAYA DE FOOTBALL

En la noche siguiente -miércoles 15 de noviembre de 1922- se reunieron en la sede de Peñarol los dirigentes del club aurinegro y varios de sus colegas de Central. Fundaron la Federación Uruguaya de Football y “entre otras resoluciones se designó una comisión provisoria compuesta por los señores Sosa, Daquó, Giufra, Borretti, Nogués y Ranguís”.[2] También decidieron que “para el partido de combinados entre Uruguay y Argentina el domingo próximo en field Pocitos se invitarán especialmente al presidente de la República, ministro de Relaciones Exteriores, jefe de policía, ministro de la Guerra y otras personalidades”.[3] Este encuentro –que también se llevó a cabo- es otro de los que no aparecen en la nómina de los clásicos rioplatenses. Apunte al margen: ¿algún día los historiadores uruguayos nos juntaremos para confección la lista verdadera sin aplicar el criterio retroactivo de la resolución de la FIFA de 1990?

Así nació el cisma en el fútbol uruguayo, consecuencia directa de la misma situación de ruptura y crisis que se vivía en Buenos Aires desde el 24 de setiembre de 1919. Mucha agua corrió por debajo del puente.

LA ACTIVIDAD A PARTIR DEL CISMA

La Asociación  Uruguaya de Football (AUF) mantuvo la continuidad histórica iniciada en 1900. Finalizó la Copa Uruguaya de 1922 sin Peñarol y Central desafiliados, y mantuvo la regularidad de los triunfos en 1923 y 1924. Los tres torneos se los adjudicó Nacional.

La Federación Uruguaya de Football (FUF) planteó inicialmente organizar un campeonato nacional incluyendo clubes del interior, además de Peñarol, Central, otros clubes que se dividieron y los que se revivieron (caso el CA Defensor desaparecido en 1918) o se crearon en esa ocasión (el CA Cerro el más notorio). En 1923 la FUF puso en marcha su torneo. El título lo conquistó el Club Atlético Wanderers –escisión del Montevideo Wanderers Football Club que permaneció en la AUF-, cuyo presidente y además el hombre que armaba el equipo, era Héctor R. Gómez. En el certamen de 1924 el título quedó en manos de Peñarol.

En ese devenir del tiempo fracasaron varios intentos iniciados para solucionar el cisma.

Adalid del viaje a Europa en 1924 para ganar la medalla de oro en el primer campeonato del mundo organizado por la FIFA, en el marco de los Juegos Olímpicos de París, Nacional se transformó en sinónimo del fútbol uruguayo en el plano internacional. Así lo demuestran los hechos. El club albo retornó a competir en Europa en 1925 integrando su equipo con varios de los jugadores que pertenecían a otros clubes de la AUF y que habían actuado en Colombes. Fueron 38 partidos en los que Nacional fue presentado como Uruguay campeón del mundo. Así lo testimonia, por ejemplo, afiches pegados en todas las calles de Génova (Italia), cuando allí se presentó el equipo oriental.

COMIENZA LA SOLUCIÓN: NARANCIO RENUNCIA

Mientras Nacional realizaba su excursión en Montevideo, la renuncia elevada por el Dr. Atilio Narancio con fecha 2 de octubre de 1925 a su cargo de presidente de la AUF, allanó el camino, a sabiendas de que la AUF saldría beneficiada en el acuerdo que venía construyéndose. En la nota de dimisión Narancio expresó que “el fin de mis procederes es dejar el campo libre a las decisiones del árbitro que podían detenerse ante la consideración al correligionario o al amigo. Hay en mi entender además, que abrir cuanto antes espacio, para los nuevos elementos que la fusión aportará a las actividades footbalísticas. Para todo esto es necesario mi retirada”. En los hechos, luego de los seis meses de ausencia del país –entre junio y diciembre de 1924- a raíz de un viaje a Estados Unidos, el Dr. Narancio se alejó  de la primera línea de acción durante los meses transcurridos en 1925 hasta su dimisión.

El correligionario –del Partido Colorado sin ser Batllista- y amigo al que alude Narancio,  era el Ing. José Serrato, presidente de la República desde el 1.o de marzo de 1923 y reconocido partidario de Nacional, al igual que el Dr. Pedro Manini Ríos, a la sazón Ministro de Relaciones Exteriores y uno de los fundadores principales del club albo. Convertido en árbitro de la situación, luego de varias reuniones con las partes –la FUF estaba conducía por el Dr. Raúl Jude-, el primer mandatario zanjó el diferendo a través de lo que se conoció como el Laudo Serrato, documento del 25 de octubre de 1925 que llevó su firma.

LAUDO DEL PRESIDENTE ING JOSÉ SERRATO

La lectura del texto donde constan las decisiones que se pusieron en práctica, resultan concluyentes y arrojan luz inequívoca sobre el tema vinculado con la cantidad de campeonatos uruguayos obtenidos por Peñarol. No son cincuenta y uno. Y analizado con detención el referido laudo, tampoco son cincuenta. Veamos…

El artículo 1.o del Laudo Serrato puso fin a la Asociación Uruguaya de Football y a la Federación Uruguaya de Football. Dejaron de existir, aunque con una condición que marcó la imposición de la AUF. En el referido artículo se expresó: “Desde esta fecha cesan las autoridades directivas de la Asociación Uruguaya de Football y de la Federación Uruguaya de Fotball, quedando a cargo de la dirección y de los intereses de ambas instituciones un Consejo Provisorio del Football Nacional, a quién se somete la ejecución de este laudo”.

El siguiente artículo designó a los integrantes del nuevo organismo que conducirá al fútbol uruguayos en los meses siguientes de 1925 y en todo el año 1926. Lo integraron cinco miembros de cada una de las dos organizaciones que cesaron en sus funciones, con Héctor R. Gómez –adherente de la FUF- en calidad de presidente.

El artículo tercero otorgó al Consejo Provisorio “la representación íntegra y total del football nacional”, agregando el siguiente artículo que ese organismo “cesará sus cometidos inmediatamente de reorganizado el football nacional” dentro de las condiciones que establece el laudo, “debiendo regirse para su funcionamiento por las cláusulas que este documento contiene, y, en todo lo que a ella no se oponga, por los estatutos y reglamentos generales de la Asociación Uruguaya de Football”. O sea que al cesar la actividad del Consejo Provisorio luego de cumplir lo que establecía el fallo para reiniciar la actividad.

Lo transcrito precedentemente confiere legitimidad a la continuidad de la AUF como organismo oficial desde que se produjo la ruptura en 1922, razón por la cual su lectura plantea la primera duda sobre la consideración que realiza Peñarol al otorgar validez a su título de 1923 obtenido bajo el manto de la FUF, entidad que desapareció a texto expreso.

LA FUTURA 1.a DIVISIÓN

El artículo quinto se refiere a temas económicos y el sexto, inciso a) define “La 1.a División futura”. Al respecto indica que se constituirá con los clubs que integraban la primera división de la Asociación Uruguaya de Football en el momento de producirse el cisma en el año 1922 y que al dictarse este laudo integran la primera división de la AUF o de la FUF. El inciso b) agregó que esa primera división que será de 20 equipos (en 1927) se completará con los que surjan “en un campeonato especial de puntos que se disputará entre los clubes de la primera división de la AUF y la FUF y no que se encuentran en las condiciones de los especificados en el inciso a) de este artículo”.

Y agrega otro dato definitivo: “El número de veinte clubs (a partir de 1927) será transitorio, pues su número definitivo será tan sólo de doce. A este fin, en el Campeonato Uruguayo que se realizará inmediatamente después de constituirse la nueva Asociación, los cinco clubs que ocupen los cinco últimos puestos descenderán a la División Intermedia”.

La aplicación de estos artículos por parte del Consejo Provisorio determinó que en 1926 la actividad se desarrollara en dos series. La A integrada por los clubes Peñarol, Montevideo Wanderers, Rampla Jrs., Nacional, Lito, Central, Liverpool, Belgrano, Uruguay Onward y Universal, tuvo la particularidad de que todos ellos continuarían perteneciendo a la “futura 1.a División” a partir de 1927. Se puso en juego, como premio para el triunfador, la Copa Héctor R. Gómez, en homenaje al presidente del referido Consejo y creador de la Confederación Sudamericana de Football. Dadas sus características el certamen resultó irregular. Por ejemplo Nacional se retiró antes del término del mismo. Peñarol, ganador de la Copa Héctor R. Gómez, con el paso de los tiempos y la interpretación tergiversada de la historia, le adjudicó a este certamen clasificatorio el valor de Copa Uruguaya.

La serie B la disputaron la disputaron las otras instituciones que militaban en la primera división de la AUF y la FUF en 1925. Es decir: Bella Vista, Capurro, Cerro, Colón, Chaná, Defensor, Fénix, Misiones, Olimpia, Peñarol del Plata, Racing, Roland Moor, Rosarino Central, Solferino, Sud América y Uruguay.

El laudo continúa en sus artículos siguientes determinando el mismo criterio que se utilizará para las divisiones Intermedia y Tercera Extra.

Así se llega al artículo octavo que se refiere a “Los campeonatos de 1926”. Textualmente expresa: “El año deportivo de 1926 se destinará a la selección necesaria para clasificar a los clubes que integrarán la Primera División y la División Intermedia de la nueva institución”.

¿Cuál es la nueva institución? La Asociación Uruguaya de Football que renacerá en 1927 al concluir su actividad el Consejo Provisorio del Football Nacional. Mal puede considerarse campeonato uruguayo al torneo de 1926 disputado en dos series, luego de la cláusula citada. Fueron dos torneo “de selección para clasificar a los clubs” que en 1927 oficialmente en la AUF militarán en primera división y en intermedia.

Para finalizar entiendo necesario dejar dos constancias.

La primera refiere a que lo manifestado en las líneas precedentes, también figura en el libro de mi autoría “100 años de gloria / La verdadera historia del fútbol uruguayo”, que constituyó en los hechos el primer texto en el cual, cronológicamente, el lector dispone de todo el transcurrir de nuestro principal deporte en un solo tomo. El volumen, por otra parte, adquirió carácter oficial al ser presentado por la Asociación Uruguaya de Fútbol en ocasión de celebrar sus 100 años de vida, con prefacios escritos por el Dr. Jorge Batlle (presidente de la República), Joseph S. Blatter (presidente de la FIFA), Nicolás Leoz (presidente de la Confederación Sudaméricana de Fútbol) y Eugenio Figueredo (presidente de la AUF).

La segunda la integran los documentos que pertenecieron al gran historiador y maestro que en vida fue Eduardo Gutiérrez Cortinas. En los extensos diálogos que mantuve con él, saltando por encima de la diferencia generacional, le expresaba mi opinión sobre la “subjetividad” de sus estudios, claramente influidos por su pasión por el club Peñarol. Pues bien. Antes de fallecer una parte de su archivo personal lo depositó en mis manos. En un cuaderno donde constan todos los campeonatos realizados en el “amateurismo” entre 1900 y 1932, con diferentes detalles sobre los resultados de los partidos –están todos ellos-, al llegar a 1926, de puño y letra de Gutiérrez Cortinas está escrito “Campeonato Provisorio Copa Héctor R. Gómez”. Esta última prueba documental está a la orden de quién quiera observarla.

 

 [1] “EN LA ASOCIACION. La sesión de anoche”, El País, 15/11/1922

[2] “FOTBALL. FEDERACION URUGUAYA DE FOOTBALL. Resoluciones tomadas anoche en la sede del Club Peñarol”. El País, 16/11/1922.

[3] Ídem.