¿Por qué se suicidó Abdón Porte hace 100 años? (Nota IV)

La fotografía de Abdón Porte de particular, con saco, camisa y corbata, tal como se estilaba en aquel tiempo. Así vestía, seguramente, la madrugada en que su puso fin a su vida a los 25 años y cuando estaba en la plenitud de su excepcional trayectoria de jugador de fútbol.

Los diarios que se editaban en Montevideo en 1918, dedicaron grandes espacios al suicidio de Abdón Porte en sus ediciones del miércoles 6 de marzo. Nadie comprendía como un futbolista de 25 años de edad; que estaba en la cumbre de su rendimiento; que de los 36 partidos disputados por Nacional en el glorioso año 1917 había intervenido nada menos que en 33 de ellos, convirtiendo –además- cuatro goles, suma interesante si se tiene en cuenta el que el Indio o el Canario, como lo apodaban, actuaba en la posición de centre half.

Para aumentar la incomprensión de la actitud se agregaba un dato conocido. Porte no perdió la titularidad en el equipo ya que el domingo 3 de marzo –un día y monedas antes del suicidio-, en el primer partido de la temporada de 1918 ocupó la playa de titular en el equipo que venció 5:1 a Charley en el Parque Central. Nada había cambiado con relación a 1917.También se sumaba otro detalle poco conocido y al que no hace referencia ninguna publicación oficial de Nacional sobre el tema. Al culminar 1917 el bravío jugador fue homenajeado por un grupo de parciales y simpatizantes de Nacional por sus actuaciones y lo que representaba para la institución y el equipo (ver más detalles en la nota 2).

Como consecuencia de lo expresado en aquel Montevideo conmocionado 100 años atrás por la tragedia de un ídolo total que se quitó la vida, la pregunta que buscaba respuesta era una sola: ¿por qué se suicidó?

Versión que genera una segunda duda: ¿quién halló el cuerpo?

 “En la noche del lunes 4 de marzo de 1918 el jugador concurrió a la sede de Nacional ubicada en la avenida 18 de Julio casi esquina Andes, para celebrar como era costumbre cuando se ganaba un partido, la goleada ante Charley del día anterior. Alrededor de la una de la mañana del martes tomó un tranvía del recorrido 52. Se bajó al llegar al Parque Central, entró a la cancha y se dirigió al círculo central. Un disparo quebró el silencio de la madrugada, pero nadie le dio importancia en ese momento. La mañana siguiente, un peón del Montevideo Lawn Tennis -que administraba las canchas de ese deporte del Parque Central-vio un cuerpo en el centro del campo y avisó a la policía y al presidente de Nacional, José María Delgado”.

Este detalle de los hechos previos se brindó en las páginas de El Día del 6 de marzo y fueron recogidas por el historiador Luis Prats el domingo pasado -4 de marzo de 2018- en El País. Prats agrega que “otra versión dice que el hallazgo fue de Severino Castillo, el canchero del estadio tricolor.”

De las páginas de El Día, Prats agrega que “La primera versión fue que el futbolista sufría dificultades financieras. Poco tiempo antes había renunciado a su empleo en la droguería del Rey, ante la promesa de otro mejor pagado que no se cumplió. Los jugadores eran entonces aficionados que generalmente dependían de otro oficio para vivir. Pero la posibilidad fue descartada pues él nunca comentó nada a sus compañeros. Además, estaba previsto que se casara el siguiente 3 de abril. Algún familiar comentó que un año antes, Abdón le había dicho: ‘El día que no le pegue, me pego un tiro en el Parque Central’. La expresión fue tomada entonces como una broma”.[1]

 No se conocían motivos que pudieran llevarlo a tan irreparable resolución

Quien más espacio periodístico dedicó a la cobertura de la tragedia fue el vespertino El Plata. Existían motivos para que así ocurriera. No sólo porque este periódico dedicaba diariamente amplia información sobre el fútbol, sino también por la relación de amistad y coincidencia política que existía entre el joven presidente de Nacional –el Dr. José María Delgado-, con los propietarios del medio de prensa y su director, el Dr. Juan Andrés Ramírez. Copiamos textualmente la parte de la extensa nota que comienza con una pregunta de sub-título: “¿Causas de la trágica determinación?”

“La pregunta de rigor, la única pregunta, era la que deseaba indagar, por el motivo que llevó á Porte á tan extrema resolución. La interrogación era de rigor. Al malogrado deportistas, á quien siempre se le vió en todo el apogeo de la salud, gozando de un característico y envidiable buen humor, que dentro de su sencillez, á veces llegaba á la más encantadora ingenuidad, no se le conocía ni remotamente motivos que pudiera llevarlo á tan irreparable resolución. Es en atención á todo ello, que la noticia cayó como una bomba en nuestros círculos sportivos.

Las primeras informaciones, como acontece siempre que se trata de estos hechos bruscos, fueron en su generalidad erróneas y fuera de fundamento. Pasadas las primeras horas después de hilar hechos y detalles, solo se ha podido llegar á una única deducción: la que Porte ha sido víctima de un mal momento, que bien pudiera haber sido provocada por un principio de neurastenia, tan reciente, que ni á sus mismos íntimos llegó a preocupar. Que la intuición del suicidio era su obstinación desde hace unos días lo asevera el hecho de que en diversas ocasiones, pidió á alguno de sus amigos un revólver que fue negado en todas las demandas; no por sospechas, sino por una medida de natural previsión”.[2]

La crónica de El Plata prosigue después del sub-título “¿Cómo ocurrió el hecho?”

“Hasta la una de la mañana del día de ayer, Abdón Porte estuvo en la sede social del Club Nacional de Football. Después de esa hora y averiguado el instante en que pasaba el último tren con destino á la Unión, el footballer abandonó el local, despidiéndose con naturalidad de sus camaradas de círculo, para dirigirse al fiel del Parque Central.

De acuerdo con atinadas presunciones, Porte distrajo el tiempo necesario para llegar al viejo ‘ground’ y realizar rápidamente su intento. Es decir, el suicidio se efectuó á las dos de la mañana. Justifica ese aserto, la declaración de algunas personas que viven en las adyacencias del campo, que aseguran haber sentido a esa hora una detonación.

Recién a las seis de la mañana, uno de los empleados que tiene el Montevideo Tennis, institución ésta también locataria del Parque, notó que en el mismo centro del field se encontraba un hombre en posición de cubito dorsal. Al principio no le preocupó el hecho, pero en la nueva recorrida, viendo la inmovilidad del cuerpo, no obstante haberse iniciado una pequeña lluvia, acentuó más su atención, llegando así al centro del campo. Poco tuvo que hacer el referido empleado que conocía al jugador del Nacional. El revólver que yacía al lado del cuerpo, ya ensangrentado, le dio al investigador toda la magnitud del suceso. El tiro había dado de lleno en el corazón, produciendo, como es de presumir, una muerte instantánea. Movido el cuerpo, se encontró á su lado un sombrero de paja, bajo el cual Porte había colocado dos cartas: una dirigida al presidente del Club Nacional y la restante, á un miembro de su familia.

Tales son los hechos que han rodeado la desaparición del sentido jugador. En ninguna de las cartas referidas, concreta el motivo de su determinación. Es pues, lo más aceptable, creer que se trata de un momento irreflexivo, provocado por una enfermedad de carácter nervioso”.

Reflexiones sobre lo transcripto

 Los textos publicados por El Plata pertenecen a aquel periodismo de total veracidad que inculcó el Dr. Juan Andrés Ramírez[3] a partir 1912 cuando asumió la conducción del vespertino en cuestión. Contó Diego Lucero -quien trabajó en el citado diario-, al autor de esa serie de notas sobre Porte, que el Dr. Ramírez leía previamente y corregía todos los artículos que se publicaban en las diversas secciones del periódico. Riguroso en la sintaxis, la ortografía sin faltas e, inclusive, el estilo no dudaba en corregir los textos e interrogar a los autores de los mismos sobre la procedencia de los datos que se difundían. Debe agregarse que al frente de la página deportiva actuaba Eduardo Arechavaleta, uno de los primeros periodistas dedicados al fútbol desde el inicio del siglo XX, quién creció y desarrolló su actividad bajo esos estrictos lineamientos impuestos por la dirección.

La presentación sirve –a mi juicio- para dar valor a lo escrito por el redactor de la nota en cuestión. Afirma que “se despidió con naturalidad de sus camaradas”, es decir de sus compañeros de equipo con quién festejó el éxito en la primera presentación de la temporada ante Charley.

No puede obviarse la afirmación de que a Porte “siempre se le vió en todo su apogeo de salud”. Insisto en un punto. El periodista Arechavaleta, quién seguramente fue el autor de la nota, dedicó su vida por entero al fútbol, conocía de cerca a sus protagonistas, estaba enterado de sus vidas privadas. Y así seguirá mucho tiempo más. A esta altura había realizado varias coberturas en el exterior, entre ellas el largo viaje del combinado uruguayo a Brasil en 1917 y luego cubrirá la excursión de los celestes a España y Colombes en 1924.

La seriedad de lo escrito se valora, también, por no dar crédito a lo aparecido en otros medios que atribuyeron al Indio Castillo –una figura emblemática del Parque Central-, el haber encontrado el cuerpo de Porte. Sin duda alguna esto obedeció a la determinación de los responsables de la institución de construir una verdad oficial, que agregara notas de romanticismo y símbolos a la tragedia.

Claro y terminantemente El Plata informa de las dos cartas que dejó escritas Abdón Porte, expresando que En ninguna de las cartas referidas, concreta el motivo de su determinación”.

 

[1] Luis Prats. “Cien años de la primera leyenda de Nacional: la muerte de Abdón Porte. El País, 04/03/2018.

[2] DEPORTES. “El fallecimiento de Abdón Porte. Impresión que ha causado su trágica desaparición”. El Plata, 06/03/1918.

[3] Juan Andrés Ramírez Chain (Buenos Aires, 16/08/1875 – Montevideo, 06/01/1963). Hijo del Dr. Gonzalo Ramírez y de Irene Chain Pacheco. Abogado, político y periodista ingresó al Partido Nacional en 1913 electo diputado. A partir de 1933 dividió a esa colectividad hasta 1958 creando el Partido Nacional Independiente cuyos votos no se acumulaban al lema. Abuelo de Gonzalo Aguirre Ramírez, vicepresidente de la República (1990-1995) y Juan Andrés Ramírez, ministro del Interior (1990-1995) y precandidato a la presidencia en posteriores elecciones.

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 Próxima nota: “Han circulado mil versiones” del suicidio de Porte.

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