Suicidio de Abdón Porte: la verdad histórica destruye la verdad oficial publicada (Nota XI)

Primer plano de la firma que Abdón Porte estampó en el carné de jugador de la AUF. La caligrafía del jugador reafirma las expresiones del presidente de Nacional, Dr. José María Delgado, en cuanto a su escasa cultura. El presidente de Nacional escribió sobre Porte que “sus toscas manos estaban acostumbradas sólo a la rudeza de la herramienta”. Entonces… surgen las preguntas legítimas sin respuestas. ¿Pertenecen a Porte esos versos perfectos con que cierra la carta que antes de suicidarse escribió al Dr. Delgado? Todo indica que no, afirmando esta idea el hecho de que el original de la misiva nunca apareció.

Las notas de esta serie que he destinado a profundizar en la investigación del suicidio de Abdón Porte con el único afán de intentar aproximarme a la verdad histórica, a mi juicio componen el alegado que permite establecer varias conclusiones que han sido debidamente documentadas en la decena de escritos precedentes. Las mismas derrumban los débiles argumentos de la verdad oficial publicada. Voy a rescatar cada una de ellas con la intención posterior de llegar al documento final que a mi juicio justifica el apasionamiento de quienes, aún ante la documentación concluyente, se aferran a las fábulas cerrando los ojos a la realidad.

LA “DECADENCIA” DE ABDÓN PORTE 

La respuesta a una sola pregunta, dejando de lado otras consideraciones, derriba la afirmación que recurre a ella para justificar la trágica decisión que tomó Porte. ¿Un jugador de fútbol, de cualquier época, está en decadencia a los 25 años de edad? Categóricamente la respuesta es no. Y mucho menos es no, si se tiene en cuenta que desde 1911, momento en que El Indio llegó a Nacional, no sufrió lesiones graves y se adueñó de la titularidad en el puesto de centre half, siendo considerado caudillo e ídolo por los dirigentes que decidían quienes integraban el equipo y, también, por los parciales albos. En consecuencia, todo indica que se encontraba en el cenit de su carrera futbolística.

Esta afirmación -además- queda ratificada en  la nota escrita por el presidente de Nacional, Dr. José María Delgado, al afirmar rotundamente que “no creemos que fuera cierta tal decadencia, ni había disminuido á su alrededor el halago del aplauso, ni el afecto de los partidarios”, aseverando como epílogo que [Porte] se encontraba “en plena hora meridiana”.

LA “SEVERA” LESIÓN EN UNA DE SUS RODILLAS.

Buscado este episodio con tesón para justificar el decaimiento de la actuación de Porte, el mismo pierde consistencia cuando los documentos permiten que aflore la verdad histórica.

Lesionado en el clásico frente a Peñarol el 27 de mayo de 1917 continuó disputando el partido no por un acto de coraje. Siguió en la brega disminuido físicamente, porque en aquel tiempo era común que un futbolista en su situación se mantuviera en el equipo, porque no se permitían cambios de jugadores. Quienes hoy destinan todo tipo de elogios sobre esta decisión de Porte –continuar en la cancha a pesar su lesión- desconocen esta realidad del fútbol de esa época que se extendió hasta que -reglamentariamente-, la FIFA permitiera en 1970 una variaciones en las oncenas durante el transcurso de los 90 minutos.

¿Qué podría escribirse hoy de Eliseo Álvarez que continuó jugando 47 minutos en la selección uruguaya con fractura de peroné, ante la Unión Soviética en la copa del mundo de 1962 en Chile?

Por otra parte, la “severa” lesión que experimentó Porte no parece que en la realidad  de los hechos mereciera esa calificación de grave. ¿La prueba? El futbolista superó rápidamente el problema físico al punto que faltó solo a los tres partidos siguientes. En 27 días volvió a la titularidad, la que no abandonó hasta el último partido de su vida. Efectivamente, desde su retorno al equipo -el 24 de junio de 1917 contra Wanderers- actuó en todos los compromisos de Nacional hasta el 3 de marzo de 1918, suicidándose en la madrugada del día 5. O sea que se recuperó perfectamente no quedando secuelas.

LA DECISIÓN TOMADA DE SUSTITUIR A PORTE CON ZIBECHI

Este argumento que se utiliza por los sostenedores de la fábula como complemento de la “severa” lesión que experimentó Porte el 27 de mayo de 1917, se derriba por si sólo ante la fuerza de los documentos existentes y su análisis. Un rápido repaso de los hechos comentados ampliamente en notas anteriores, lleva de la mano a una contundente conclusión.  ¿Cuál? Antes del suicidio los dirigentes que conformaban el equipo nunca pensaron en Zibechi para ocupar el lugar de centre half cuyo dueño era Porte. Y tampoco lo hicieron después del suicidio, manteniendo dudas entre dos jugadores (Zibechi y Bértola) para sustituir al ídolo y caudillo malogrado. Los siguientes hechos ratifican lo expresado. A saber:

1) Alfredo El Pelado Zibechi, tres años menor que Porte, surgió en Wanderers junto a Armando, su hermano mayor, titular en el club en la plaza de centre half. Alfredo desarrollaba un juego que le permitía actuar en varios “puestos” del equipo. Es necesario recordar que en aquel tiempo el fútbol era posicional y las funciones en el campo se desempeñaban según el manual de cada una de ellas: full back, half back, centre half, wing derecho e izquierdo, centre froward e insider izquierdo o derecho. En los bohemios Zibechi actuó en todas las posiciones, con excepción de la de full back centre half. 

2) Zibechi llegó a Nacional para la temporada de 1917. Debutó en el segundo partido amistoso del año, el 11 de marzo ante el River Plate FC, actuando como half derecho. Se mantuvo en esa posición en el partido siguiente el día 18, enfrentando a Boca Jrs. de Buenos Aires con triunfo 5:2 en Montevideo y en el tercero,  el día 25 contra Central, Zibechi actuó de centre forward.

Desde ese momento transcurrieron 15 partidos de Nacional sin la presencia de El Pelado. Entre ellos se disputaron los tres enfrentamientos contra Defensor (3 de junio), Universal (día 10) y Dublín (día 17) donde Porte no jugó por lesión y… ¡no fue suplantado por Zibechi! El ex jugador de Wanderers retornó el 8 de julio en la posición de half izquierdo en otro amistoso frente a River. Quedó al margen en los dos encuentros siguientes ante Wanderers y retornó el día 29, actuando de insider derecho contra Central. En el resto de la temporada, en el tramo decisivo de la Copa Uruguaya, la Copa Competencia y la Copa de Honor Cusenier, entre el 8 de agosto y el 23 de diciembre, Zibechi jugó otros seis partidos completando en el año 1917 la cantidad de once presencias del total de treinta y ocho cotejos que disputó Nacional en ese año. Una conclusión surge de la documentación como rotunda e indestructible: desde su llegada a Nacional, Zibechi nunca actuó como centre half. Entre otras cosas porque El Indio sólo faltó a los citados tres compromisos que utilizó para recuperarse de su lesión de escasa entidad.

¿Con estas escasas apariciones y sin que los dirigentes hayan recurrido a sus servicios para colocarlo en la posición de centre half cuando Porte estuvo ausente, como puede afirmar Dimitri Seuchuk[1] aunque quien se fe adueñando de a poco del puesto no fue otro que Alfredo Zibechi, un half-back polifuncional de gran proyección, que fue la sombra de Abdón desde su llegada al club?

Otra prueba sobre esta parte del mito se concreta después del suicidio de Porte. Se programó para el domingo siguiente -10 de marzo de 1918-, un partido entre Nacional y Wanderers en el Parque Central, con el único objetivo de recaudar fondos para la madre de Abdón Porte. Los dirigentes albos tenían que armar el equipo para ese cotejo. Surgieron entonces las dudas sobre quién ocuparía el lugar de Porte. Estas interrogantes confirmatorias de mi afirmación quedaron documentadas en la publicación de La Razón[2]. Señaló que, luego de un análisis del plantel la Comisión Directiva decidió probar a Zibechi y Bértola en la posición de centre half para luego adoptar una decisión sobre la sustitución del ausente. ¿Alguien que no esté alineado en la defensa ciega de sostener el mito sobre el suicidio de Porte, después de leer este documento publicado dos días después del trágico final de la vida de El Indio, puede continuar afirmando que los dirigentes lograron el pase de Zibechi en 1917 desde Wanderers, para sustituir a Porte?

LA CARTA QUE DEJÓ PORTE PARA EL PRESIDENTE DE NACIONAL

 Este aspecto en el que no se ha reparado debe tenerse muy en cuenta. En la anteriormente referida nota escrita por el Dr. José María Delgado, el entonces joven presidente de Nacional (tenía 32 años) definió a Porte como “de humildísimo origen” dejando constancia de que “sus toscas manos (estaban) acostumbradas sólo á la dureza de la herramienta”. Si estas afirmaciones se suman a la observación de la caligrafía de Porte, que confirman totalmente las expresiones del Dr. Delgado, cuesta mucho comprender –o más bien aceptar- que el tenor de la carta que se publicó en los diarios en aquellos trágicos días, resultara no sólo de la autoría de Porte, sino también que haya surgido de su escritura. Recordemos el final poético y en versos de la misiva: “Nacional aunque en polvo convertido / Y en polvo siempre amante / No olvidaré un instante / Lo mucho que te he querido. / Adiós para siempre. / En el Cementerio de la Teja con Bolívar y Carlitos”. Sin duda alguna resulta muy difícil juntar la correcta definición escrita por el Dr. Delgado sobre la condición humana de Porte, con la precisión y belleza del versículo transcripto.

EL ORIGINAL DE LA CARTA NUNCA APARECIÓ

Indudablemente el hecho de que el original de la carta que recibió el Dr. José María Delgado no haya sido difundido en su momento a través de su reproducción fascimilar, y tampoco en los años futuros, abren una serie de inevitables dudas sobre la misma. El Dr. Delgado en su calidad de excelente médico, poeta, ensayista y también periodista fundador de la revista Pegaso, es indudable que conocía y valoraba la fuerza de la documentación como para no conservar en su acervo –aunque no la haya exhibido en su momentos a la prensa- tan trascendente testimonio. Inclusive, hasta por el valor enormemente afectuoso de una misiva escrita momentos antes que su autor tomara la auto decisión de partir de este mundo.

El año pasado (2017) luego de comentar algunas de estas reflexiones con Sergio Gorzy en el programa “Usted que opina” de 890 radio Sport, recibí la llamada de la nieta del Dr. Delgado. Ante mis dudas sobre la carta en cuestión enfáticamente aseguró que la misma existía y que la iba a procurar para exhibirla en prueba de lo afirmado por ella. Hasta el momento de escribir estas líneas lo prometido no se ha traslado a la tela de la realidad. Por lo tanto las sombras de la duda siguen intactas.

 

[1] Abdón Porte: más allá de la leyenda. Ediciones mc, 2018:157.

[2] FOOTBALL. EL SUSTITUTO DE PORTE. La Razón, Montevideo, 07/03/1918.


Próxima nota: Horacio Quiroga escribió el cuento de  Porte a pedido del presidente de Nacional (Nota XII)

La “seria” lesión de Porte se curó en 27 días y luego no faltó a ningún partido hasta el suicidio (Nota X)

Esta es la mención que realiza La Tribuna Popular sobre la lesión de Porte que se produjo, aproximadamente ya que la nota no lo señala, a los 55 minutos de juego del partido ante Peñarol del 27 de mayo de 1918 por la Copa Albion en Belvedere. No abundan los datos sobre la misma, la que le ocasionó falta a los tres partidos siguientes de Nacional. Estuvo 27 días al margen. Muy poco tiempo, en cualquier época para curarse una “seria” lesión de rodilla, aunque no he encontrado en la prensa datos sobre que zona de sus extremidades inferiores se lastimó.

Aquellos historiadores e investigadores de la historia de nuestro fútbol que se han inclinado sobre la documentación que existe relacionada con el suicidio de Abdón Porte, priorizando la búsqueda de elementos para sostener la “verdad oficial publicada” sobre los motivos que condujeron al jugador a su trágica decisión de quitarse la vida, rescatan episodios de su trayectoria, los potencian y utilizan para sustentar el mito creado. Uno de ellos que juzgan más importante porque otorga pie para señalar el decaimiento en la producción futbolística de Porte, ocurrió en el clásico ante Peñarol, disputado el 27 de mayo de 1917 en el estadio de Belvedere por la Copa Albion.

“Los numerosos parciales de Peñarol, parece hubieran tenido ayer la intuición de la buena performance que habría de realizar el equipo de más afectos. Solo así podría explicarse que una vez más después del desastre reciente [Nacional venció 4:0 a Peñarol por la Copa Uruguaya siete días antes], volvieran a formar mayoría indiscutible los parciales auri-negros [sic], como pudo evidenciarse al producirse los dos goals [sic] de la jornada”.[1] Asistieron “más de seis millares de aficionados”, el puntapié inicial [la crónica del periódico lo denomina “el toast”] estuvo a cargo del Ministro de Inglaterra, es decir el embajador acreditado ante nuestro gobierno. La crónica agrega que Nacional jugó el primer tiempo “con doce hombres y viento en contra” [sic] a pesar de lo cual Peñarol no pudo aprovechar esa condición climática y la primera etapa terminó sin goles.

Seguidamente la crónica destaca que en el “2.o periodo: Peñarol tendría en esta etapa viento en contra”, situación que de acuerdo a la crónica parece aprovechar Nacional en los primeros minutos. Interviene dos veces el zaguero de Peñarol, Delacroix, con quites de la pelota a Héctor Scarone, jugador que seguidamente remata dos veces al arco de “Ceri” [sic] refiriéndose a Chery. Un tiro lo detuvo el golero y el otro pegó en el travesaño.

A LOS 55 MINUTOS SE PRODUJO LA LESIÓN DE PORTE

Después de estas incidencias, aparece en la crónica el subtítulo “Casi sin Porte” en el mismo cuerpo de letra de todo el texto destacado con el negro en mayor intensidad. “El centre-half nacionalófico -se lee a continuación- lesionado seriamente, comienza á decaer. Casi en un pie, Porte se mantiene no obstante en su puesto de honor pero la defensa ha sufrido el derrumbe de una de sus columnas más poderosas”. No se indica el minuto en que se produjo la lesión, así como tampoco la pierna o el pie afectado y si fue atendido fuera o dentro del campo. Sin embargo, luego del punto y aparte el periodista prosigue señalando: “Harley mientras sigue realizando milagros en campo auri-negro. A los 12 minutos Nacional reacciona y Ceri salva un buen shot de Brachi que comienza á rehabilitarse”. Esto permite estimar que la lesión del Indio con anterioridad al tiempo expresado o sea que se produjo en el entorno de los 55 minutos de juego.

El comentario refleja una chance de gol para Nacional cuando el Poeta Chery detiene un “soberbio” cabezazo de Romano en el minuto 18 y, a partir de allí se suceden jugadas peligrosas en ambas áreas lo que demuestra que la inferioridad física de Porte que continuaba en su puesto de centre half o bien no era aprovechada por Peñarol, o el Indio se las ingeniaba para mantener su rendimiento, o la lesión no será tan seria como en principio pareció.

El partido finalizó empatado sin goles lo que hizo necesaria la disputa de una prórroga de media hora divididos en dos tiempos. “Apenas había transcurrido un minuto de juego, cuando el quinteto albo, en un excelente avance, logra arrollar a la defensa adversaria. Héctor Scarone enfila un violento shot cruzado inatajable y Ceri tiene que conformarse con la primer caída del arco que defendiera tan brillantemente, no sin arriesgar una tirada soberbia. […]  Héctor Scarone pasa a la línea media para ayudar a Porte que no abandona su puesto llegando a colaborar en situaciones difíciles a pesar de su estado. Nacional domina en este cuarto de hora”.

HASTA 1970 LOS LESIONADOS SEGUÍAN JUGANDO “EN UNA PIERNA”

Luego de señalar que “la derrota de Peñarol parecía sin levante” el periodista califica como “un goal estupendo” [escrito así, con negrita] lo que describe de la forma siguiente: “Piendibene recuerda sus proezas de antaño, y su voluntad logra en un segundo, lo que nadie ha logrado en el field. Toma la boll [sic] y burla á la línea media; elude á Cambre y aparece Foglino, lejos todavía de Demarchi. Esta vez Foglino es también impotente y Piendibene sigue directamente ahora, y dos pasos más y el shot alto, cruzado, matemático, lleva la boll á anidarse en uno de los ángulos”.

El partido finalizó con el empate en un tanto luego de 120 minutos de fútbol de los cuales 65 de ellos Nacional los disputó con un hombre “en una pierna”, como se decía entonces. Cabe señalar para mayor comprensión de los lectores que -oficialmente- el International Board aprobó un cambio de jugador por equipo a partir de 1970, poniéndose en práctica a partir de la copa del mundo de México. Hasta la promulgación de esta nueva regla, un futbolista lesionado permanecía en el campo de juego, aunque más no fuera para molestar al adversario requiriendo la atención de un defensa, porque el lesionado pasaba a jugar en el ataque. El caso más célebre en el fútbol uruguayo ocurrió en el mundial de Chile en 1962. Eliseo Álvarez sufrió fractura de peroné a los 43 minutos del primer tiempo, fue retirado en camilla y volvió a la cancha participando en toda la etapa complementaria “en una pierna”.

Asimismo, en la copa del mundo de 1954 en Suiza, Obdulio Varela se desgarró luego de convertir el segundo gol ante Inglaterra a los 41′ siendo retirado del campo. Al igual que Eliseo Álvarez volvió al terreno para disputar toda la segunda etapa con una muslera en su pierna derecha, con la cual había sacado el potente remate desde fuera del área que envió la pelota a las mallas.

Por lo tanto, que el Canario Porte haya continuado en la cancha actuando lesionado resultaba normal. Además, de la crónica se desprende que se mantuvo en su posición y luego de varios minutos pasó Héctor Scarone a su lugar.

TRES PARTIDOS DE NACIONAL SIN PORTE LESIONADO

Dos días después del partido -el martes 29- el diario La Tribuna Popular bajo el título de “Todos contentos”, destaca que “Los nacionalófilos no podían mostrarse descontentos. Les restaba el supremo consuelo de que Porte, enfermo, no había podido sino conquistar título de estoico; la ausencia de Olivieri y Pesquera y… la defección de Romano. “Si con todo esto Peñarol no nos ha ganado, ya no nos vencerá jamás…” Esa era la deducción no muy exagerada ni ilógica de los albos”.

En las ediciones siguientes no se encuentran referencias a la lesión de Porte. Es importante dejar constancia que en el periódico referido en ningún lugar se detalla la zona donde experimentó la lesión y en qué pierna fue la misma. Se apunta en la crónica del partido, tan sólo que el jugador fue “lesionado seriamente” y que quedó “casi en un pie”.

En aquel tiempo diarios brindaban espacios limitados a la información deportiva, sin puntos de contacto con lo que años más tarde ocurriría con las páginas enteras destinadas a ella. En el caso que nos ocupa, el viernes 1.° de junio se brinda la integración del equipo de Nacional que enfrentaría a Defensor. La misma incluye dos cambios. Los ingresos de Urdinarán por J. Cambre y de Antonio Di Bello por Abdón Porte. El partido correspondiente a la Copa Uruguaya finalizó con igualdad en un tanto.

La ausencia de Porte quién -seguramente- realizaba tratamiento para mejorar de su lesión continuó en el cotejo siguiente frente a Universal por el mismo torneo. La Comisión Directiva tal vez advertido del bajo rendimiento de Di Bello ensayó una nueva variación. Ingresó Héctor Formento en la posición de half derecho pasando el experimentado Pedro Olivieri, ex jugador campeón con River Plate apodado Maquinita por el despliegue físico que realizaba, a ocupar la plaza vacante por la ausencia del Indio. Otro empate en dos goles llevó a una tercera modificación ensayada por los dirigentes que formaban el equipo que enfrentaría a Dublín, cotejo por la Copa de Honor Cusenier. El habitual back Ramón Pesquera ocupó el puesto de centre half, retornando Nacional a la victoria con un 3:2 en el tanteador final.

27 DÍAS DESPUÉS DE SU LESIÓN VOLVIÓ PORTE Y NO FALTÓ MÁS

En la fecha siguiente, contra Wanderers por la Copa Uruguaya, retornó Abdón Porte a la titularidad manteniéndose en la misma, sin ninguna falta en los veinte partidos siguientes hasta que llegó a su fin la temporada. Esta realidad demuestra claramente que el Canario se recuperó perfectamente de la seria lesión que sufrió en el clásico ante Peñarol y que la misma no dejó ningún tipo de secuela.

Las líneas precedentes llevan a plantearle una pregunta a los lectores que siguen estas notas. ¿No resulta llamativo que para sustituir al lesionado Porte los dirigentes no hayan recurrido a Alfredo Zibechi quién en esta temporada se incorporó a Nacional? Según el mito el jugador que pasó de Wanderers a Nacional era el suplente de Porte quién adoptará diez meses después la decisión del suicidio, al comunicarle el Dr. Delgado o la directiva -según la fábula que se escoja-, la determinación resuelta de su salida del equipo al ingresar Zibechi a la titularidad.

Sin embargo los sostenedores de la “verdad oficial publicada” que utilizan el método de la construcción de fábulas a partir de la existencia de hechos reales, con la ulterior finalidad de sostener el mito creado, recurren a la seria lesión -así informada por La Tribuna Popular-, marcándola a fuego como el comienzo de la decadencia del rendimiento de Porte. Obviamente, en ningún momento dejan constancia que el Indio tenía 25 años, que se encontraba en su “hora meridiana” -según lo escribió el Dr. Delgado- y que el quebrando físico que experimentó en el clásico lo mantuvo al margen por tan sólo 27 días.

LA “VERDAD HISTÓRICA” Y LA “VERDAD OFICIAL PUBLICADA”

Este sendero ha recorrido el destacado, minucioso y eficaz investigador de Nacional, el Cr. Juan José Melos Prieto. Quién condujera con galanura y eficiencia la Comisión de Historia y Estadísticas de Nacional, conocedor como muy pocos dentro del club de la gloriosa trayectoria recorrida por la institución, escribió: “Su ausencia más prolongada fue a raíz de una lesión de consideración que sufrió a los 10 minutos en un partido por la Copa Albion ante Peñarol. Su decisión de continuar en la lucha hasta el final lo llevaría a estar fuera del equipo por un par de meses”.[2] Entiendo, comprendo, acepto y justifico que el fanatismo encendido por la pasión nacionalófila influya en la evaluación de los episodios. Seguro estoy que el Cr. Melos Prieto sabe muy bien que en mi instrumento de investigador e historiador, las cinco cuerdas apunten siempre a la búsqueda de la “verdad histórica” por encima de los colores de todas las camisetas. Inclusive de la celeste.

Idéntico camino al del Cr. Melos Prieto transitó Dimitri Seuchuk en Abdón Porte: más allá de la leyenda, libro de su autoría de reciente aparición. El título ilusiona pensando que una muy seria investigación como la que realizó el treintañero autor de la trayectoria del Indio, culminara aproximándose a la verdad histórica que surge de los documentos. Documentos que -tal como surge de las páginas del volumen de 191 páginas- tuvo a la vista. Seuchuk transcribe citas de la misma crónica de La Tribuna Popular que he mencionado en las líneas precedentes. Sin embargo el autor afirma que “El partido [se refiere al clásico por la Copa Albion del 27 de mayo de 1917 donde se produce la lesión de Porte a los 55 minutos], comenzó de la peor manera posible para Nacional. Es que, a solo 10 minutos de empezado el encuentro, Abdón Porte sufrió un golpe de entidad en su pierna derecha, provocándole una severa lesión. Sin embargo, el Indio, con su honor, pasión y lágrimas a cuestas, siguió disputando el partido, negándose a salir del campo de juego.[…] Fueron los primeros pasos hacia el abismo en la vida de nuestro ídolo”.[3] Cuando informa acertadamente que Porte estuvo ausente por la lesión en tres partidos indicando el nombre de los sustitutos, culmina el párrafo de forma injustificable afirmando que “aunque quien se fue adueñando de a poco del puesto no fue otro que Alfredo Zibecchi, un half-back polifuncional de gran proyección, que fue la sombra de Abdón desde su llegada al club”.[4] Entonces… si Zibecchi fue la sombra desde el 11 de marzo de 1917 cuando debutó de half derecho en el equipo en el partido amistoso ante River Plate, ¿por qué los dirigentes no aprovecharon estos tres partidos en los que faltó el Indio para que la sombra se disipara, ocupando el Pelado la titularidad?

 

[1] Mundo Sportivo. FOOTBALL. “El campeonato Albion sin definir. Nacional y Peñarol se reparten los honores de la jornada”. La Tribuna Popular. Montevideo, 28/05/1917. Todas las transcripciones que continúan en la nota –salvo las individualizadas puntualmente-, corresponden al comentario del partido publicado en el referido diario.

[2] Juan José Melos Prieto. El padre de la gloria. Montevideo. Ediciones El Galeón, pag. 32.

[3] Dimitri Seuchuk. Abdón Porte: más allá de la leyenda. Montevideo. Mc ediciones. 02/2018:155.

[4] Idem:157.


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La fábula de la decisión de sustituir a Porte con Zibechi (Nota IX)

La reproducción del comienzo de las informaciones del FOOTBALL del diario La Razón de Montevideo del 7 de marzo de 1918, son el documento irrefutable sobre la fábula construida según la cuál la directiva de Nacional había resuelto sustituir a Porte con Zibechi debido al decaimiento que exhibía el Indio. La Razón deja constancia de las dudas que tenía la Comisión Directiva sobre quién cubriría el puesto de Porte luego de su muerte.
El documento se inicia con otra novedad. El pase de Manuel Varela de Peñarol a Nacional. El Japonés fue uno de los acusados por ser sobornados en el partido clásico del 11 de noviembre que permitió a Nacional coronarse triple campeón uruguayo por primera vez en la historia.

En los días siguientes al trágico desenlace de la vida de Abdón Porte, la información sobre el mismo disminuyó en las páginas de los diarios, manteniéndose algunos pequeños comentarios sobre el tema. El más importante, sin duda, radicó en la sustitución del jugador trágicamente desaparecido. Sustitución en la que nadie pensaba –ni siquiera remotamente- con anterioridad al luctuoso episodio. Porte con 25 años y en la plenitud total de su rendimiento futbolístico, tenía “rollo para rato”, forma común de expresar entonces que un jugador se encontraba en el pináculo de su actividad. ¿Quién ocuparía la posición de centre half que el Indio o el Canario –sus dos apodos-, llenaba con las características propias de un jugador de temperamento, lucha, fortaleza en la marca, presencia física, capacidad en el juego aéreo en las dos áreas? Porte no era un virtuoso. No se caracterizaba por el derroche de la técnica y la habilidad, condiciones en las que sobresalían los arquetipos ocupantes de esa plaza. El primero, el escocés John Harley, quién introdujo la modalidad del “pase corto” en el CURCC (Peñarol) a partir de 1909 y luego el moreno Juan Delgado (Central).

Relacionado con este tema de la sustitución de Porte, en La Tribuna Popular del jueves 7 de marzo se expresa que “aún no se han aunado opiniones (en la Comisión Directiva) respecto al jugador que ocupará el centro de la línea media de Nacional. Los candidatos que cuentan con más votos son Zibecchi y Bértola. El que acuse mejor estado en los matchs de práctica, ocupará el puesto vacante por muerte de Porte”.[1]

La transcripción de lo publicado hace cien años adquiere una importancia fundamental al convertirse en un documento irrefutable que hecha por tierra otra página de las novelas que se construyeron en año posteriores al suicidio de Porte y que hoy se sigue repitiendo machacona y erróneamente.

¿CÓMO SURGIÓ ESTE GRAVE ERROR HISTÓRICO?

En este caso, todo indica que esta fabula que adjudica nada menos que la causa del suicidio a la anticipada decisión de la Comisión Directiva de sustituir a Porte por Zibechi, comunicada en los vestuarios antes del partido disputado por Nacional y Charley el 3 de marzo de 1918, nació en un pequeño texto escrito por mi querido maestro Diego Lucero, en una nota cuya publicación original no he podido ubicar. Esas líneas han sido reproducidas –aparentemente- en forma textual. Rescato copiando el texto recogido en uno de los sitios de la web donde se hace referencia equivocada al tema en cuestión de esta manera: Ese gran maestro uruguayo del periodismo, Diego Lucero, publicó años después un artículo en que deshebraba la tragedia: “Después del partido ante Charley, para la temporada de 1918, la directiva de Nacional decidió correr a Alfredo Zibecchi al centro. Porte era reemplazado. Sería un suplente, un hombre de reserva. No pudo soportar el golpe: escribió una carta, marchó al Parque Central y en la vieja cancha en la que tanto brillara, la que fuera teatro de sus máximas proezas, en su puesto, puso fin a su vida (…) Cinco días después Nacional disputó un partido con Wanderers a beneficio de la familia de Porte. Asistimos a ese cotejo en que flotó el recuerdo del “Indio”. Cuando los ojos distraídos dirigían sus miradas hacia el medio eje albo… buscaban a Porte. Allí lo habíamos visto muchas veces; allí se había dormido, allí fue. Acaso la vieja torre del molino sigue mirando hacia allí”.[2]

El texto de Luis Alfredo Sciutto –nombre y apellido real de Diego Lucero- se da de bruces contra la realidad de aquel tiempo que deja en claro la publicación de La Tribuna Popular. La integración de los equipos que jugaban los partidos los fines de semana, se resolvía en la sesión de la comisión directiva de los jueves de noche, luego de haber asistido –varios dirigentes o los integrante de la Comisión de Team– a la práctica de fútbol que se realizaba ese día por la tarde. Movimiento que, por otra parte, ¡era el único que se llevaba a cabo en la semana! En aquella época los integrantes de un plantel de jugadores de un club no se entrenaban diariamente como en la actualidad. No existían directores técnicos. Tampoco había sustituciones de futbolistas durante el partido. Entre otras cosas, por estos motivos la comisión directiva “designaba” el team en la reunión de los jueves en votación de sus integrantes. Por ese motivo La Tribuna Popular informó que “los candidatos que cuentan con más votos son Zibecchi y Bértola”. ¿Por qué? Porque el cronista de aquel tiempo tiene que haber consultado las opiniones de los dirigentes de Nacional que conocían muy bien a los jugadores del plantel que era el mismo de la temporada de 1917 con sólo dos incorporaciones: el goalkepper  Paravís y el wing izquierdo Ramón José Gorga (así lo escribió la prensa en ese momento, aunque su apellido era Gorla), que hasta su llegada a Nacional era un excelente jugador en la liga bancaria.

Por otra parte y como lo he referido en las notas anteriores, Nacional y Charley jugaron el domingo 3 de marzo el primer partido de ambos de la temporada, de carácter amistoso y el lunes la actividad que realizaron los jugadores albos fue la acostumbrada: reunirse por la noche en la sede del club para beber, conversar y charlar. Allí estaba Porte quién salió desde ese lugar rumbo al Parque Central para suicidarse.

ZIBECHI POR PORTE ANTE WANDERERS EL 10 DE MARZO, PERO…

A propósito de la nota de mi maestro Diego Lucero, del extenso conocimiento que tuve de su vida desde los años finales de la década sesenta del siglo pasado hasta su fallecimiento en junio de 1995, debo dejar constancia del valor histórico de sus crónicas, su particular y maravilloso estilo para escribir, así como también del desapego por la rigurosidad de los detalles y las fechas exactas.

De todos modos, aprovechando esta cita de lo escrito por Diego Lucero con el correr de los años en el algún momento y alguien vinculado a Nacional que no está identificado, resolvió agregarle “color” a la fábula con un nuevo ingrediente mentiroso. ¿Cuál? Que el presidente del club, Dr. José María Delgado, le comunicó en el vestuario del Parque Central, después del partido jugado entre Nacional y Charley, que Zibechi lo iba a sustituir.

La verdad histórica respaldada por los documentos se encuentra en la publicación de La Razón del jueves 7 de marzo de 1918. Y no hay más vueltas que darle al tema: “aún no se han aunado opiniones (en la Comisión Directiva) respecto al jugador que ocupará el centro de la línea media de Nacional. Los candidatos que cuentan con más votos son Zibecchi y Bértola. El que acuse mejor estado en los matchs de práctica, ocupará el puesto vacante por muerte de Porte”.

En su edición siguiente, la del viernes 8 de marzo de 1918, el diario La Razón dio cuenta de que “Ha quedado definitivamente resuelto la realización del match á beneficio de la señora madre del infortunado jugador Abdón Porte, para el próximo domingo 10 en el Parque Central, con el Montevideo Wanderers. La Comisión Directiva resolvió que actuará el siguiente team de Nacional: Ares, Urdinarán y Foglino, Olivieri, Zibechi y Bancino (sic); Brachi, H. y C. Scarone, Marán y Somma. Se avisa á los señores socios del Club Nacional de Football que abonarán entrada á field y grada. Las entradas estarán en venta en el Club Nacional de Football, 18 de Julio 893, después de las 16”.[3] De la transcripción se desprende que en la reunión del jueves de noche, la Comisión Directiva de Nacional se inclinó por probar primero a Zibechi en el puesto vacante dejado por el Indio Porte. Concluyente.

A propósito de este partido debe destacarse un buen gesto de Peñarol. Suspendió el partido amistoso que había concretado ante Universal para ese mismo día, con la intención de que concurra más público al cotejo a beneficio de los familiares de Porte.

Nacional venció a Wanderers por 2:1 tantos convertidos por Pascual Somma. Los albos lucieron un enorme brazalete negro en el antebrazo izquierdo, jugándose el cotejo ante una muy buena concurrencia. En la crónica del encuentro publicada por La Tribuna Popular no se realiza ningún comentario sobre la actuación de Alfredo Zibechi y tampoco se lo menciona en el desarrollo de las incidencias que comentó el cronista. Lo único que se lee sobre el rendimiento de lo jugadores es lo siguiente: “Repartiendo méritos debemos citar en término preferente á la defensa de Nacional, en la que Urdinarán descoló sobre manera. De los forwards, citaremos por orden de mérito á Carlos Scarone, Somma, Héctor Scarone, Brachi y Marán”.[4] 

…JULIÁN BERTOLA JUEGA ANTE UNIVERSAL EL PARTIDO SIGUIENTE

De acuerdo al comentario de La Tribuna Popular la actuación de Alfredo Zibechi ante Wanderers no resultó convincente. Prueba de ello y -además- confirmando lo adelantado por La Razón al señalar que el sustituto surgirá de las pruebas que se realizarán con Zibechi y Julián Bértola en ese puesto, en el tercer amistoso del año 1918, previo al inicio de la actividad oficial, Julián Bertola aparece como titular. El equipo presentó otras variantes lo que demuestra la verdad histórica de que la Comisión Directiva estaba armando el conjunto probando jugadores. Actuaron Paravís en el arco por Ares y Manuel Varela por Vanzzino, Romano por Brachi y Gorga por Marán.

No puede pasar por alto e inadvertido el debut de Manuel Varela con la camiseta de Nacional en este partido. El famoso Japonés de Peñarol y la selección uruguaya, acusado de aceptar soborno en el clásico del 11 de noviembre de 1917 para disminuir su rendimiento y permitir que Nacional se clasificara triple campeón uruguayo, determinó su expulsión de Peñarol y… su incorporación a Nacional. De acuerdo al reglamento durante 1918 el Japonés Varela sólo podía actuar en partidos amistosos, quedando habilitado para hacerlo oficialmente por su nuevo club, en la temporada 1919.

Retornando a nuestra historia vinculada con el suicidio de Abdón Porte, corresponde señalar que en el partido próximo -el cuarto amistoso de la temporada- jugó Zibechi ante Dublín; en el siguiente se mantuvo Zibechi en el lugar de Porte jugando Bértola a su lado y, recién luego de esa etapa de pruebas, Alfredo El Pelado Zibechi fue confirmado en la titularidad en la plaza de centre half.

UNA CURIOSIDAD HISTÓRICA: EN 1917 NACIONAL NO TUVO EN CUENTA A ZIBECHI COMO SUPLENTE DE PORTE

Alfredo Zibechi tenía tres años menos que Porte. Nació el 30 de octubre de 1895 iniciándose en Wanderers, club al que fue incorporado por su hermano mayor, Armando, destacado centre half de los albinegros. El Pelado -como le llamaban por su calvicie prematura, actuó en diferentes puestos del equipo, menos de centre half por las razones ya expresadas. Pudo comenzar a jugar en Nacional a partir de la temporada de 1917. Esta afirmación de nuestra parte, deja en claro otro error que se incluye en varias notas publicadas en ocasión del centenario del suicidio de Porte, en las que se ha escrito que “Nacional adquirió en temporada de 1918 a Zibecchi para sustituir a Porte”.

De los 38 partidos que los albos disputaron en 1917 el Pelado fue titular sólo en 11 encuentros. Debutó en el primer partido de ese año, el 11 de marzo, en un amistoso ante Central en la posición de half derecho, repitiéndose su presencia al cotejo siguiente contra Boca Jrs. de Argentina en el mismo puesto. Luego no actuó hasta el 8 y 23 de julio contra River Plate y Wanderers, donde lo hizo en posición de half izquierdo. A partir del enfrentamiento siguiente, el 29 de julio ante Central, Zibecchi en los siete cotejos que disputó para completar los 11 de todo el año, se desempeñó en posiciones de ataque: de insider derecho o izquierdo e, inclusive, en uno de ellos como centre forward.

La actuación de Zibecchi en este año 1917 en Nacional presenta una particularidad que no se menciona por los historiadores del club. Ellos han señalado hasta el cansancio que Porte “disputó en Nacional 227 partidos estando presente en 206. Su ausencia más prolongada fue a raíz de una lesión de consideración que sufrió a los 10 minutos en un partido por la Copa Albion ante Peñarol. Su decisión de continuar en la lucha hasta el final lo llevaría a estar fuera del equipo un par de meses”.[5]

Efectivamente Porte resultó lesionado en ese clásico ante Peñarol disputado el 27 de mayo a los diez minutos de juego. Continuó en la cancha porque los cambios de jugadores no eran reglamentarios, siendo costumbre y estilo que aún “en una pierna” el futbolista afectado se mantuviera en el equipo, pasando a ocupar posiciones de wing o centre forward para molestar y exigir a un rival que lo marcara. A raíz de esa lesión porte estuvo sin jugar sólo 24 días entre el 27 de mayo y el 24 de junio cuando retorno a la titularidad frente a Wanderers. Esta verdad histórica deja en evidencia el deseo aumentar del citado historiador de Nacional citado. La gravedad de la lesión sufrida por el Indio Porte como forma de ir preparando el terreno para justificar el suicidio por su decadencia o bien, la certeza de que su “severa” lesión hacía decaer su rendimiento, no lo llevó “a estar fuera del equipo un par de meses”, como se escribió en la publicación referida. Sólo se mantuvo al margen 24 días.

En ese pequeño tiempo para recuperar un “severa” lesión de rodilla en aquella época de tratamientos médicos muy precarios, la ausencia de Abdón Porte demostró las dudas que tenía la Comisión Directiva sobre quién podría ser el sustituto de ese centre half indiscutido titular que se encontraba en su mejor momento, con 25 años de edad. En esas tres semanas de ausencia del Indio, Nacional enfrentó a Defensor, Universal y Dublín. Ya se encontraba habilitado para jugar Alfredo Zibechi. Sin embargo la Comisión Directiva recurrió a  surge Antonio Di Bello para suplantar a Porte en el primer partido. El empate 1:1 ante los violetas y la mala labor de Di Bello, determinó que la directiva colocara a Pedro Maquinita Olivieri en el segundo cotejo, ingresando Héctor Formento de half derecho, el puesto que dejaba libre Olivieri. Una nueva igualdad, esta vez 2:2 ante  Universal, llevó a los dirigentes a otro prueba para el tercer enfrentamiento sin Porte en el equipo. El back Ramón Pesquera resultó escogido para jugar en esa posición, ganando Nacional 3:2 el partido por la Copa Cusenier. En definitiva… ¡en ninguno de estos tres partidos actuó Zibechi en lugar de Porte!

No puede señalarse entonces que Zibechi llegó para suplantar a Porte, porque hay otro elemento que los historiadores de Nacional omiten, olvidan o no conocen. Abdón Porte era todo lucha, tesón, temperamento, vehemencia. El juego de Zibechi se encontraba en las antípodas. Era la máxima expresión de la técnica, la habilidad, el quite de la pelota al adversario marcando “con técnica” como expresaba el Prof. De León. Incapaz de golpear a un adversario El Pelado reunía las condiciones del jugador estéticamente bello en su juego y desplazamientos. Ausente Porte, los dirigentes de Nacional buscaron en estos tres partidos un alter ego. Y no lo consiguieron. El 24 de junio al retornar Porte a la titularidad luego de superada la lesión, Nacional venció 2:0 a Wanderers.

 

[1] FOOTBALL. “EL SUSTITUTO DE PORTE”. La Razón, 07/03/1918.

[2] Ricardo Vasconcellos. 2003.

https://web.archive.org/web/20030822120153/http://www.eldiariony.com/especiales/90/detail.aspx?id=619440&SectionId=46

[3] “El match de mañana”. La Razón, 08/03/1918.

[4] FOOTBALL. “El match de ayer. Nacional 2 Wanderers 1”. La Tribuna Popular, 11/03/1918.

[5] Juan José Melos. El padre de la gloria. Pág. 32