La “seria” lesión de Porte se curó en 27 días y luego no faltó a ningún partido hasta el suicidio (Nota X)

Esta es la mención que realiza La Tribuna Popular sobre la lesión de Porte que se produjo, aproximadamente ya que la nota no lo señala, a los 55 minutos de juego del partido ante Peñarol del 27 de mayo de 1918 por la Copa Albion en Belvedere. No abundan los datos sobre la misma, la que le ocasionó falta a los tres partidos siguientes de Nacional. Estuvo 27 días al margen. Muy poco tiempo, en cualquier época para curarse una “seria” lesión de rodilla, aunque no he encontrado en la prensa datos sobre que zona de sus extremidades inferiores se lastimó.

Aquellos historiadores e investigadores de la historia de nuestro fútbol que se han inclinado sobre la documentación que existe relacionada con el suicidio de Abdón Porte, priorizando la búsqueda de elementos para sostener la “verdad oficial publicada” sobre los motivos que condujeron al jugador a su trágica decisión de quitarse la vida, rescatan episodios de su trayectoria, los potencian y utilizan para sustentar el mito creado. Uno de ellos que juzgan más importante porque otorga pie para señalar el decaimiento en la producción futbolística de Porte, ocurrió en el clásico ante Peñarol, disputado el 27 de mayo de 1917 en el estadio de Belvedere por la Copa Albion.

“Los numerosos parciales de Peñarol, parece hubieran tenido ayer la intuición de la buena performance que habría de realizar el equipo de más afectos. Solo así podría explicarse que una vez más después del desastre reciente [Nacional venció 4:0 a Peñarol por la Copa Uruguaya siete días antes], volvieran a formar mayoría indiscutible los parciales auri-negros [sic], como pudo evidenciarse al producirse los dos goals [sic] de la jornada”.[1] Asistieron “más de seis millares de aficionados”, el puntapié inicial [la crónica del periódico lo denomina “el toast”] estuvo a cargo del Ministro de Inglaterra, es decir el embajador acreditado ante nuestro gobierno. La crónica agrega que Nacional jugó el primer tiempo “con doce hombres y viento en contra” [sic] a pesar de lo cual Peñarol no pudo aprovechar esa condición climática y la primera etapa terminó sin goles.

Seguidamente la crónica destaca que en el “2.o periodo: Peñarol tendría en esta etapa viento en contra”, situación que de acuerdo a la crónica parece aprovechar Nacional en los primeros minutos. Interviene dos veces el zaguero de Peñarol, Delacroix, con quites de la pelota a Héctor Scarone, jugador que seguidamente remata dos veces al arco de “Ceri” [sic] refiriéndose a Chery. Un tiro lo detuvo el golero y el otro pegó en el travesaño.

A LOS 55 MINUTOS SE PRODUJO LA LESIÓN DE PORTE

Después de estas incidencias, aparece en la crónica el subtítulo “Casi sin Porte” en el mismo cuerpo de letra de todo el texto destacado con el negro en mayor intensidad. “El centre-half nacionalófico -se lee a continuación- lesionado seriamente, comienza á decaer. Casi en un pie, Porte se mantiene no obstante en su puesto de honor pero la defensa ha sufrido el derrumbe de una de sus columnas más poderosas”. No se indica el minuto en que se produjo la lesión, así como tampoco la pierna o el pie afectado y si fue atendido fuera o dentro del campo. Sin embargo, luego del punto y aparte el periodista prosigue señalando: “Harley mientras sigue realizando milagros en campo auri-negro. A los 12 minutos Nacional reacciona y Ceri salva un buen shot de Brachi que comienza á rehabilitarse”. Esto permite estimar que la lesión del Indio con anterioridad al tiempo expresado o sea que se produjo en el entorno de los 55 minutos de juego.

El comentario refleja una chance de gol para Nacional cuando el Poeta Chery detiene un “soberbio” cabezazo de Romano en el minuto 18 y, a partir de allí se suceden jugadas peligrosas en ambas áreas lo que demuestra que la inferioridad física de Porte que continuaba en su puesto de centre half o bien no era aprovechada por Peñarol, o el Indio se las ingeniaba para mantener su rendimiento, o la lesión no será tan seria como en principio pareció.

El partido finalizó empatado sin goles lo que hizo necesaria la disputa de una prórroga de media hora divididos en dos tiempos. “Apenas había transcurrido un minuto de juego, cuando el quinteto albo, en un excelente avance, logra arrollar a la defensa adversaria. Héctor Scarone enfila un violento shot cruzado inatajable y Ceri tiene que conformarse con la primer caída del arco que defendiera tan brillantemente, no sin arriesgar una tirada soberbia. […]  Héctor Scarone pasa a la línea media para ayudar a Porte que no abandona su puesto llegando a colaborar en situaciones difíciles a pesar de su estado. Nacional domina en este cuarto de hora”.

HASTA 1970 LOS LESIONADOS SEGUÍAN JUGANDO “EN UNA PIERNA”

Luego de señalar que “la derrota de Peñarol parecía sin levante” el periodista califica como “un goal estupendo” [escrito así, con negrita] lo que describe de la forma siguiente: “Piendibene recuerda sus proezas de antaño, y su voluntad logra en un segundo, lo que nadie ha logrado en el field. Toma la boll [sic] y burla á la línea media; elude á Cambre y aparece Foglino, lejos todavía de Demarchi. Esta vez Foglino es también impotente y Piendibene sigue directamente ahora, y dos pasos más y el shot alto, cruzado, matemático, lleva la boll á anidarse en uno de los ángulos”.

El partido finalizó con el empate en un tanto luego de 120 minutos de fútbol de los cuales 65 de ellos Nacional los disputó con un hombre “en una pierna”, como se decía entonces. Cabe señalar para mayor comprensión de los lectores que -oficialmente- el International Board aprobó un cambio de jugador por equipo a partir de 1970, poniéndose en práctica a partir de la copa del mundo de México. Hasta la promulgación de esta nueva regla, un futbolista lesionado permanecía en el campo de juego, aunque más no fuera para molestar al adversario requiriendo la atención de un defensa, porque el lesionado pasaba a jugar en el ataque. El caso más célebre en el fútbol uruguayo ocurrió en el mundial de Chile en 1962. Eliseo Álvarez sufrió fractura de peroné a los 43 minutos del primer tiempo, fue retirado en camilla y volvió a la cancha participando en toda la etapa complementaria “en una pierna”.

Asimismo, en la copa del mundo de 1954 en Suiza, Obdulio Varela se desgarró luego de convertir el segundo gol ante Inglaterra a los 41′ siendo retirado del campo. Al igual que Eliseo Álvarez volvió al terreno para disputar toda la segunda etapa con una muslera en su pierna derecha, con la cual había sacado el potente remate desde fuera del área que envió la pelota a las mallas.

Por lo tanto, que el Canario Porte haya continuado en la cancha actuando lesionado resultaba normal. Además, de la crónica se desprende que se mantuvo en su posición y luego de varios minutos pasó Héctor Scarone a su lugar.

TRES PARTIDOS DE NACIONAL SIN PORTE LESIONADO

Dos días después del partido -el martes 29- el diario La Tribuna Popular bajo el título de “Todos contentos”, destaca que “Los nacionalófilos no podían mostrarse descontentos. Les restaba el supremo consuelo de que Porte, enfermo, no había podido sino conquistar título de estoico; la ausencia de Olivieri y Pesquera y… la defección de Romano. “Si con todo esto Peñarol no nos ha ganado, ya no nos vencerá jamás…” Esa era la deducción no muy exagerada ni ilógica de los albos”.

En las ediciones siguientes no se encuentran referencias a la lesión de Porte. Es importante dejar constancia que en el periódico referido en ningún lugar se detalla la zona donde experimentó la lesión y en qué pierna fue la misma. Se apunta en la crónica del partido, tan sólo que el jugador fue “lesionado seriamente” y que quedó “casi en un pie”.

En aquel tiempo diarios brindaban espacios limitados a la información deportiva, sin puntos de contacto con lo que años más tarde ocurriría con las páginas enteras destinadas a ella. En el caso que nos ocupa, el viernes 1.° de junio se brinda la integración del equipo de Nacional que enfrentaría a Defensor. La misma incluye dos cambios. Los ingresos de Urdinarán por J. Cambre y de Antonio Di Bello por Abdón Porte. El partido correspondiente a la Copa Uruguaya finalizó con igualdad en un tanto.

La ausencia de Porte quién -seguramente- realizaba tratamiento para mejorar de su lesión continuó en el cotejo siguiente frente a Universal por el mismo torneo. La Comisión Directiva tal vez advertido del bajo rendimiento de Di Bello ensayó una nueva variación. Ingresó Héctor Formento en la posición de half derecho pasando el experimentado Pedro Olivieri, ex jugador campeón con River Plate apodado Maquinita por el despliegue físico que realizaba, a ocupar la plaza vacante por la ausencia del Indio. Otro empate en dos goles llevó a una tercera modificación ensayada por los dirigentes que formaban el equipo que enfrentaría a Dublín, cotejo por la Copa de Honor Cusenier. El habitual back Ramón Pesquera ocupó el puesto de centre half, retornando Nacional a la victoria con un 3:2 en el tanteador final.

27 DÍAS DESPUÉS DE SU LESIÓN VOLVIÓ PORTE Y NO FALTÓ MÁS

En la fecha siguiente, contra Wanderers por la Copa Uruguaya, retornó Abdón Porte a la titularidad manteniéndose en la misma, sin ninguna falta en los veinte partidos siguientes hasta que llegó a su fin la temporada. Esta realidad demuestra claramente que el Canario se recuperó perfectamente de la seria lesión que sufrió en el clásico ante Peñarol y que la misma no dejó ningún tipo de secuela.

Las líneas precedentes llevan a plantearle una pregunta a los lectores que siguen estas notas. ¿No resulta llamativo que para sustituir al lesionado Porte los dirigentes no hayan recurrido a Alfredo Zibechi quién en esta temporada se incorporó a Nacional? Según el mito el jugador que pasó de Wanderers a Nacional era el suplente de Porte quién adoptará diez meses después la decisión del suicidio, al comunicarle el Dr. Delgado o la directiva -según la fábula que se escoja-, la determinación resuelta de su salida del equipo al ingresar Zibechi a la titularidad.

Sin embargo los sostenedores de la “verdad oficial publicada” que utilizan el método de la construcción de fábulas a partir de la existencia de hechos reales, con la ulterior finalidad de sostener el mito creado, recurren a la seria lesión -así informada por La Tribuna Popular-, marcándola a fuego como el comienzo de la decadencia del rendimiento de Porte. Obviamente, en ningún momento dejan constancia que el Indio tenía 25 años, que se encontraba en su “hora meridiana” -según lo escribió el Dr. Delgado- y que el quebrando físico que experimentó en el clásico lo mantuvo al margen por tan sólo 27 días.

LA “VERDAD HISTÓRICA” Y LA “VERDAD OFICIAL PUBLICADA”

Este sendero ha recorrido el destacado, minucioso y eficaz investigador de Nacional, el Cr. Juan José Melos Prieto. Quién condujera con galanura y eficiencia la Comisión de Historia y Estadísticas de Nacional, conocedor como muy pocos dentro del club de la gloriosa trayectoria recorrida por la institución, escribió: “Su ausencia más prolongada fue a raíz de una lesión de consideración que sufrió a los 10 minutos en un partido por la Copa Albion ante Peñarol. Su decisión de continuar en la lucha hasta el final lo llevaría a estar fuera del equipo por un par de meses”.[2] Entiendo, comprendo, acepto y justifico que el fanatismo encendido por la pasión nacionalófila influya en la evaluación de los episodios. Seguro estoy que el Cr. Melos Prieto sabe muy bien que en mi instrumento de investigador e historiador, las cinco cuerdas apunten siempre a la búsqueda de la “verdad histórica” por encima de los colores de todas las camisetas. Inclusive de la celeste.

Idéntico camino al del Cr. Melos Prieto transitó Dimitri Seuchuk en Abdón Porte: más allá de la leyenda, libro de su autoría de reciente aparición. El título ilusiona pensando que una muy seria investigación como la que realizó el treintañero autor de la trayectoria del Indio, culminara aproximándose a la verdad histórica que surge de los documentos. Documentos que -tal como surge de las páginas del volumen de 191 páginas- tuvo a la vista. Seuchuk transcribe citas de la misma crónica de La Tribuna Popular que he mencionado en las líneas precedentes. Sin embargo el autor afirma que “El partido [se refiere al clásico por la Copa Albion del 27 de mayo de 1917 donde se produce la lesión de Porte a los 55 minutos], comenzó de la peor manera posible para Nacional. Es que, a solo 10 minutos de empezado el encuentro, Abdón Porte sufrió un golpe de entidad en su pierna derecha, provocándole una severa lesión. Sin embargo, el Indio, con su honor, pasión y lágrimas a cuestas, siguió disputando el partido, negándose a salir del campo de juego.[…] Fueron los primeros pasos hacia el abismo en la vida de nuestro ídolo”.[3] Cuando informa acertadamente que Porte estuvo ausente por la lesión en tres partidos indicando el nombre de los sustitutos, culmina el párrafo de forma injustificable afirmando que “aunque quien se fue adueñando de a poco del puesto no fue otro que Alfredo Zibecchi, un half-back polifuncional de gran proyección, que fue la sombra de Abdón desde su llegada al club”.[4] Entonces… si Zibecchi fue la sombra desde el 11 de marzo de 1917 cuando debutó de half derecho en el equipo en el partido amistoso ante River Plate, ¿por qué los dirigentes no aprovecharon estos tres partidos en los que faltó el Indio para que la sombra se disipara, ocupando el Pelado la titularidad?

 

[1] Mundo Sportivo. FOOTBALL. “El campeonato Albion sin definir. Nacional y Peñarol se reparten los honores de la jornada”. La Tribuna Popular. Montevideo, 28/05/1917. Todas las transcripciones que continúan en la nota –salvo las individualizadas puntualmente-, corresponden al comentario del partido publicado en el referido diario.

[2] Juan José Melos Prieto. El padre de la gloria. Montevideo. Ediciones El Galeón, pag. 32.

[3] Dimitri Seuchuk. Abdón Porte: más allá de la leyenda. Montevideo. Mc ediciones. 02/2018:155.

[4] Idem:157.


Próxima nota: Suicidio de Abdón Porte: la verdad histórica destruye la verdad oficial publicada (Nota XI)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *