Suicidio de Abdón Porte: la verdad histórica destruye la verdad oficial publicada (Nota XI)

Primer plano de la firma que Abdón Porte estampó en el carné de jugador de la AUF. La caligrafía del jugador reafirma las expresiones del presidente de Nacional, Dr. José María Delgado, en cuanto a su escasa cultura. El presidente de Nacional escribió sobre Porte que “sus toscas manos estaban acostumbradas sólo a la rudeza de la herramienta”. Entonces… surgen las preguntas legítimas sin respuestas. ¿Pertenecen a Porte esos versos perfectos con que cierra la carta que antes de suicidarse escribió al Dr. Delgado? Todo indica que no, afirmando esta idea el hecho de que el original de la misiva nunca apareció.

Las notas de esta serie que he destinado a profundizar en la investigación del suicidio de Abdón Porte con el único afán de intentar aproximarme a la verdad histórica, a mi juicio componen el alegado que permite establecer varias conclusiones que han sido debidamente documentadas en la decena de escritos precedentes. Las mismas derrumban los débiles argumentos de la verdad oficial publicada. Voy a rescatar cada una de ellas con la intención posterior de llegar al documento final que a mi juicio justifica el apasionamiento de quienes, aún ante la documentación concluyente, se aferran a las fábulas cerrando los ojos a la realidad.

LA “DECADENCIA” DE ABDÓN PORTE 

La respuesta a una sola pregunta, dejando de lado otras consideraciones, derriba la afirmación que recurre a ella para justificar la trágica decisión que tomó Porte. ¿Un jugador de fútbol, de cualquier época, está en decadencia a los 25 años de edad? Categóricamente la respuesta es no. Y mucho menos es no, si se tiene en cuenta que desde 1911, momento en que El Indio llegó a Nacional, no sufrió lesiones graves y se adueñó de la titularidad en el puesto de centre half, siendo considerado caudillo e ídolo por los dirigentes que decidían quienes integraban el equipo y, también, por los parciales albos. En consecuencia, todo indica que se encontraba en el cenit de su carrera futbolística.

Esta afirmación -además- queda ratificada en  la nota escrita por el presidente de Nacional, Dr. José María Delgado, al afirmar rotundamente que “no creemos que fuera cierta tal decadencia, ni había disminuido á su alrededor el halago del aplauso, ni el afecto de los partidarios”, aseverando como epílogo que [Porte] se encontraba “en plena hora meridiana”.

LA “SEVERA” LESIÓN EN UNA DE SUS RODILLAS.

Buscado este episodio con tesón para justificar el decaimiento de la actuación de Porte, el mismo pierde consistencia cuando los documentos permiten que aflore la verdad histórica.

Lesionado en el clásico frente a Peñarol el 27 de mayo de 1917 continuó disputando el partido no por un acto de coraje. Siguió en la brega disminuido físicamente, porque en aquel tiempo era común que un futbolista en su situación se mantuviera en el equipo, porque no se permitían cambios de jugadores. Quienes hoy destinan todo tipo de elogios sobre esta decisión de Porte –continuar en la cancha a pesar su lesión- desconocen esta realidad del fútbol de esa época que se extendió hasta que -reglamentariamente-, la FIFA permitiera en 1970 una variaciones en las oncenas durante el transcurso de los 90 minutos.

¿Qué podría escribirse hoy de Eliseo Álvarez que continuó jugando 47 minutos en la selección uruguaya con fractura de peroné, ante la Unión Soviética en la copa del mundo de 1962 en Chile?

Por otra parte, la “severa” lesión que experimentó Porte no parece que en la realidad  de los hechos mereciera esa calificación de grave. ¿La prueba? El futbolista superó rápidamente el problema físico al punto que faltó solo a los tres partidos siguientes. En 27 días volvió a la titularidad, la que no abandonó hasta el último partido de su vida. Efectivamente, desde su retorno al equipo -el 24 de junio de 1917 contra Wanderers- actuó en todos los compromisos de Nacional hasta el 3 de marzo de 1918, suicidándose en la madrugada del día 5. O sea que se recuperó perfectamente no quedando secuelas.

LA DECISIÓN TOMADA DE SUSTITUIR A PORTE CON ZIBECHI

Este argumento que se utiliza por los sostenedores de la fábula como complemento de la “severa” lesión que experimentó Porte el 27 de mayo de 1917, se derriba por si sólo ante la fuerza de los documentos existentes y su análisis. Un rápido repaso de los hechos comentados ampliamente en notas anteriores, lleva de la mano a una contundente conclusión.  ¿Cuál? Antes del suicidio los dirigentes que conformaban el equipo nunca pensaron en Zibechi para ocupar el lugar de centre half cuyo dueño era Porte. Y tampoco lo hicieron después del suicidio, manteniendo dudas entre dos jugadores (Zibechi y Bértola) para sustituir al ídolo y caudillo malogrado. Los siguientes hechos ratifican lo expresado. A saber:

1) Alfredo El Pelado Zibechi, tres años menor que Porte, surgió en Wanderers junto a Armando, su hermano mayor, titular en el club en la plaza de centre half. Alfredo desarrollaba un juego que le permitía actuar en varios “puestos” del equipo. Es necesario recordar que en aquel tiempo el fútbol era posicional y las funciones en el campo se desempeñaban según el manual de cada una de ellas: full back, half back, centre half, wing derecho e izquierdo, centre froward e insider izquierdo o derecho. En los bohemios Zibechi actuó en todas las posiciones, con excepción de la de full back centre half. 

2) Zibechi llegó a Nacional para la temporada de 1917. Debutó en el segundo partido amistoso del año, el 11 de marzo ante el River Plate FC, actuando como half derecho. Se mantuvo en esa posición en el partido siguiente el día 18, enfrentando a Boca Jrs. de Buenos Aires con triunfo 5:2 en Montevideo y en el tercero,  el día 25 contra Central, Zibechi actuó de centre forward.

Desde ese momento transcurrieron 15 partidos de Nacional sin la presencia de El Pelado. Entre ellos se disputaron los tres enfrentamientos contra Defensor (3 de junio), Universal (día 10) y Dublín (día 17) donde Porte no jugó por lesión y… ¡no fue suplantado por Zibechi! El ex jugador de Wanderers retornó el 8 de julio en la posición de half izquierdo en otro amistoso frente a River. Quedó al margen en los dos encuentros siguientes ante Wanderers y retornó el día 29, actuando de insider derecho contra Central. En el resto de la temporada, en el tramo decisivo de la Copa Uruguaya, la Copa Competencia y la Copa de Honor Cusenier, entre el 8 de agosto y el 23 de diciembre, Zibechi jugó otros seis partidos completando en el año 1917 la cantidad de once presencias del total de treinta y ocho cotejos que disputó Nacional en ese año. Una conclusión surge de la documentación como rotunda e indestructible: desde su llegada a Nacional, Zibechi nunca actuó como centre half. Entre otras cosas porque El Indio sólo faltó a los citados tres compromisos que utilizó para recuperarse de su lesión de escasa entidad.

¿Con estas escasas apariciones y sin que los dirigentes hayan recurrido a sus servicios para colocarlo en la posición de centre half cuando Porte estuvo ausente, como puede afirmar Dimitri Seuchuk[1] aunque quien se fe adueñando de a poco del puesto no fue otro que Alfredo Zibechi, un half-back polifuncional de gran proyección, que fue la sombra de Abdón desde su llegada al club?

Otra prueba sobre esta parte del mito se concreta después del suicidio de Porte. Se programó para el domingo siguiente -10 de marzo de 1918-, un partido entre Nacional y Wanderers en el Parque Central, con el único objetivo de recaudar fondos para la madre de Abdón Porte. Los dirigentes albos tenían que armar el equipo para ese cotejo. Surgieron entonces las dudas sobre quién ocuparía el lugar de Porte. Estas interrogantes confirmatorias de mi afirmación quedaron documentadas en la publicación de La Razón[2]. Señaló que, luego de un análisis del plantel la Comisión Directiva decidió probar a Zibechi y Bértola en la posición de centre half para luego adoptar una decisión sobre la sustitución del ausente. ¿Alguien que no esté alineado en la defensa ciega de sostener el mito sobre el suicidio de Porte, después de leer este documento publicado dos días después del trágico final de la vida de El Indio, puede continuar afirmando que los dirigentes lograron el pase de Zibechi en 1917 desde Wanderers, para sustituir a Porte?

LA CARTA QUE DEJÓ PORTE PARA EL PRESIDENTE DE NACIONAL

 Este aspecto en el que no se ha reparado debe tenerse muy en cuenta. En la anteriormente referida nota escrita por el Dr. José María Delgado, el entonces joven presidente de Nacional (tenía 32 años) definió a Porte como “de humildísimo origen” dejando constancia de que “sus toscas manos (estaban) acostumbradas sólo á la dureza de la herramienta”. Si estas afirmaciones se suman a la observación de la caligrafía de Porte, que confirman totalmente las expresiones del Dr. Delgado, cuesta mucho comprender –o más bien aceptar- que el tenor de la carta que se publicó en los diarios en aquellos trágicos días, resultara no sólo de la autoría de Porte, sino también que haya surgido de su escritura. Recordemos el final poético y en versos de la misiva: “Nacional aunque en polvo convertido / Y en polvo siempre amante / No olvidaré un instante / Lo mucho que te he querido. / Adiós para siempre. / En el Cementerio de la Teja con Bolívar y Carlitos”. Sin duda alguna resulta muy difícil juntar la correcta definición escrita por el Dr. Delgado sobre la condición humana de Porte, con la precisión y belleza del versículo transcripto.

EL ORIGINAL DE LA CARTA NUNCA APARECIÓ

Indudablemente el hecho de que el original de la carta que recibió el Dr. José María Delgado no haya sido difundido en su momento a través de su reproducción fascimilar, y tampoco en los años futuros, abren una serie de inevitables dudas sobre la misma. El Dr. Delgado en su calidad de excelente médico, poeta, ensayista y también periodista fundador de la revista Pegaso, es indudable que conocía y valoraba la fuerza de la documentación como para no conservar en su acervo –aunque no la haya exhibido en su momentos a la prensa- tan trascendente testimonio. Inclusive, hasta por el valor enormemente afectuoso de una misiva escrita momentos antes que su autor tomara la auto decisión de partir de este mundo.

El año pasado (2017) luego de comentar algunas de estas reflexiones con Sergio Gorzy en el programa “Usted que opina” de 890 radio Sport, recibí la llamada de la nieta del Dr. Delgado. Ante mis dudas sobre la carta en cuestión enfáticamente aseguró que la misma existía y que la iba a procurar para exhibirla en prueba de lo afirmado por ella. Hasta el momento de escribir estas líneas lo prometido no se ha traslado a la tela de la realidad. Por lo tanto las sombras de la duda siguen intactas.

 

[1] Abdón Porte: más allá de la leyenda. Ediciones mc, 2018:157.

[2] FOOTBALL. EL SUSTITUTO DE PORTE. La Razón, Montevideo, 07/03/1918.


Próxima nota: Horacio Quiroga escribió el cuento de  Porte a pedido del presidente de Nacional (Nota XII)

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